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Mi Madre Siempre Presente

Por Humberto Famanía Ortega.-

Este día 17 de Noviembre del 2019 es el aniversario decimo del fallecimiento de mi madre Doña María Luisa, es una buena ocasión para reflexionar el papel que jugo mi madre en esta vida y su ejemplo para que también sus hijos lleguen con una familia unida en la que puedan crecer siempre llenos de un cariño motivado por la fortaleza del amor, con sabiduría y en la gracia de Dios. Por eso es importante que los hombres y mujeres tomemos conciencia más clara sobre la común pertenencia a tu familia y que ésta convivencia se comprometa más en los valores, de la cual  depende la instauración de una paz verdadera y duradera.

Recuerdo de sus sabios consejos siempre fundados en el amor al prójimo, su ayuda incondicional a quien acudía a ella, hacia el bien sin mirar a quien. Tenía una gran fortaleza que emanaba del amor a Dios, por muchos años en las tardes acudía a enseñar los pasajes bíblicos a varios centros que formo dentro de la Unión Femenina Católica de Mexicana, asociación religiosa de mujeres casadas y adultas; grandes experiencias de vida el estar evangelizando al grado de lograr el respeto y la admiración de cientos de mujeres que acudían a estos estudios de diferentes partes del Municipio de Pto. Vallarta Jal. Con orgullo a los cuatro vientos lo grito, gracias mama seas por siempre bendita vivirás en mí hasta la eternidad.

Cada vez escuchamos más de conflictos serios entre algunas naciones del continente y del mundo entero. Ahora los estamos viviendo en este bello país en el que nos desarrollamos; corrupción, violencia, democracia aún no consolidada, violación a los derechos humanos, marginación y pobreza en aumento. Todo esto naturalmente deja ver un clima de inconformidad entre la población provocando diferencias, enfrentamientos verbales y acusaciones entre los diferentes sectores de la población. La lucha para derrotar estos flagelos es solamente construyendo, dentro de nuestro entorno familiar, en nuestros ambientes y comunidades, basándonos en los valores morales como son justicia, democracia, respeto y solidaridad.

Nuestras madres representan lo más sublime y por lo tanto en ellas esta el detonante más maravilloso para buscar la unidad en nuestras familias, sabiendo de antemano que la mujer es un ser para la vida. Ellas tienen un espacio en lo interior para acoger y adentrar la vida y la novedad; están capacitadas par influir en una forma directa y en la intimidad en el desarrollo de esa vida y de esa novedad para hacerla crecer, darla a la luz y ofrecerla al hombre y al mundo. Por eso están benditas madres cuando su maternidad la viven con valentía, entrega y todo su amor, esos seres que fueron concebidos por ellas, resultan seres humanos conscientes de vivir a plenitud una vida llena de fraternidad y convivencia, basada en el bien común,  por lo tanto resultan ser buenos ciudadanos.

Por otro lado sensibilizar a la sociedad sobre el valor del tiempo socialmente necesario para el cuidado de la familia y el hogar y sobre la necesidad de que estas tareas se distribuyan equitativamente entre todos los integrantes del hogar, esto será indudablemente el mejor regalo todos los días para nuestras progenitoras. Sabemos que es muy difícil ser madre, nuestro Dios imprimió en ellas en su naturaleza la posibilidad de acoger la vida, protegerla y colaborar para que los hijos descubramos el maravilloso regalo que nuestro Creador les dio para vivir plenamente su creación a imagen y semejanza.

Expresemos con devoción palabras y acciones nuestro agradecimiento con todo el debido respeto que nos merecen a las mamas que todavía estan con nosotros y ayudemos,  a comprenderlas, felicitándolas sobre todo a las madres solas para que se sientan acompañadas, brindándoles comprensión, consejo y ayuda para que puedan cumplir con su responsabilidad. Sabiendo de antemano que las condiciones sociales  y económicas actuales están afectando severamente a las familias. Quienes tienen una familia unida hay que conservarla con el esfuerzo de todos; invitando a reflexionar con los hijos, lo maravilloso que es tenerla y no dejar de agradecerlo a nuestro Creador todo los días.

En nuestro amado México existen innumerables cosas que podemos y debemos querer, pues si tenemos males, poseemos bondades que ayudarán a la superación de la Nación, así como el bienestar físico y mental de sus habitantes. Basta con conocer nuestro hermoso territorio de este a oeste, de norte a sur, a nuestra República Mexicana, presume una rica geografía cincelada, como obra de orfebrería, por la mano de Dios. Ahora lo que debemos hacer fortalecer primero a nuestras familias para que de aquí nazcan las nuevas generaciones que nos gobiernen de una manera eficiente y honesta. Que nuestros líderes empresariales y sociales se unan para evitar confrontaciones estériles y juntos marchen a una prosperidad duradera. Solamente con productividad tendremos familias con fortaleza y por ende una sociedad más participativa.

Pareciera que todos los males del mundo se han volcado sobre nuestro país; narcotráfico, secuestro, ejecuciones etc. Podrían señalarse más, pero surgirían otros, derivados e los primeros. Sin embargo es la recesión económica a nivel mundial, originada en problemas de diversas naciones que entretejidos, han repercutido en la vida de todos los habitantes del planeta. El desánimo se ha apoderado de muchos sectores de la población, pero nos toca a nosotros resolverlos; agarrar al toro por los cuernos, demostrar que venimos de familias bien nacidas en donde nuestros padres nos enseñaron a amar a nuestra Patria, que solamente con unidad, trabajo organizado y honestidad saldremos adelante.

Aprovechando estas líneas para rendir un  sincero homenaje a mi  Madre con un testimonio de amor, que siempre estuvo de mi lado en los momentos más felices y difíciles de mi vida. Siempre atento a sus consejos supieron amainar tiempos en donde superamos dificultades para salir airosos donde sentíamos que los caminos cerraban toda posibilidad de solución. Su presencia espiritual está presente porque lo siento, ese amor de Madre surge más fuerte dentro de mi alma porque cumplió con su misión en la tierra y ahora Dios le permite  guiar a su familia en el camino de la verdad; amarlo por sobre todos las cosas y al prójimo, ejerciendo de la mejor manera acciones inherentes a la buena marcha de la sociedad en donde convivimos.

Urge valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres y hagamos todos que tengan oportunidad de aportar su genio femenino en la sociedad porque de ellas surge desde su vientre, ser Madre: “Una tarea para toda la Vida”.

“Jamás en la vida encontrarás ternura mayor y más desinteresada que la de tu Bella  Madre”.

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