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Pa Allá

Por Humberto Famanía Ortega.-

Hace unos días que presente mi libro; Un Testimonio de Vida y Fe, vinieron múltiples recuerdos de mi infancia, al sentirme feliz en el patio central de la presidencia municipal, casa de los vallartenses. Lo primero que broto en mi mente aquellas campanadas de la Iglesia de María de Guadalupe que hacían vibrar en todo mi cuerpo una especie de aviso a la vida, agradecimiento a Dios por estar disfrutando en este hermoso paraíso de su naturaleza, que la hace ser un pueblo prodigioso. Las oficinas del viejo palacio municipal que ocupaban no más de 500 mts cuadrados con todo y cárcel; la del presidente municipal, regidores, tesorería y la secretaria general.

En esa misma cuadra se encontraba una hermosa casa donde vivía la familia Guillen, como olvidar la botica de Don Conrado donde siempre se mantenía llena de hombres, mujeres y niños que acudían a pedirle les aliviara de múltiples enfermedades. Por otro lado la notaria  del Lic. Rodríguez Pedroza, ministerio público, telégrafos, en la esquina la casa de las hermanas Garibaldi, distinguidas damas y maestras ejemplares. La joyería tiffany de Arnulfo Ulloa, el restaurant la Bota donde disfrutábamos de los acordes de la guitarra y tríos, tienda Tizoc y la casa de los García en la esquina; todos estos recuerdos me llenaron de nostalgia, alimento del corazón.

Ahora me encontraba en un funcional edificio donde hoy en día se han tenido que utilizar más locales para instalar oficinas que por su operatividad eficiente se encuentran fuera de estas instalaciones. Sigue creciendo el honorable ayuntamiento a pasos agigantados, se nota como la demanda de servicios públicos es inminente. Gran responsabilidad para quienes nos gobiernan; sigue aumentando la demografía de la región, personas de otros estados de México e inclusive extranjeros. Que nobleza de nuestra tierra al recibir a muchos que vienen en busca de nuevos horizontes y hoy en día ya fincaron su hogar permanente, me pregunto ¿qué le hemos devuelto a esta tierra maravillosa para lograr verdadera prosperidad donde se viva en completa armonía?

Recuerdo con emoción cuando existían en este paraíso escondido del siglo pasado, formas para describir tu colonia donde vivías. Pa al centro, Pa el cerro, Pa la orilla y Pa al otro lado. Realmente existía el famoso censo enfitéutico que abarcaba pocas hectáreas y era donde se encontraban propiamente las pocas casas construidas. Todo esto es historia de la buena, éramos una familia muy solidaria es por eso que nuestras raíces son muy profundas porque existieron hombres y mujeres que trabajaron con creatividad y esfuerzo físico para lograr este destino turístico. Evoco a estos recuerdos porque si tenemos grandes historias que contar y tomar muchas de ellas con orgullo.

Las lluvias en abundancia con rayos y centellas que hacían un verdadero espectáculo, sus calles empedradas donde corrían grandes arroyos y desembocaban al mar sin obstáculos. Todo estaba medido, la savia de nuestro entorno natural era la que marcaba la pauta para vivir con equilibrios y asi saber las temporadas donde sabíamos que alimentos consumir, como vestir, que precauciones tomar para hacer frente a los temporales de las estaciones del año etc. Siempre he aprendido que los pobladores de cualquier lugar debemos de adecuarnos a vivir de acuerdo a la propia naturaleza y no imponernos a ella. Son muchas lecciones que nos da todos los días y aún seguimos dañándola de una forma irreversible.

Mi paso por este edificio como funcionario público, broto en mi ser, me desempeñe como regidor y vicepresidente municipal, tesorero y director de comunicación social, puestos que desarrolle con emoción, capacidad y trabajo. Momentos muy emotivos cuando serví con profesionalismo pero sobre todo con humildad. También recuerdo a mis compañeros de cabildo en aquella época que ya han partido para la eternidad e hicimos el mejor esfuerzo por convivir y realmente constituirnos en un cuerpo colegiado al servicio de la sociedad vallartense. Todos los días se aprende, pero se avanza más con paso firme y contundente con objetivos claros y precisos.

Ahora observo que las cosas cambian, pero la esencia es por lo que debemos de luchar en forma integrada cada quien desde su trinchera con una relación muy fuerte entre pueblo y gobierno. Me doy cuenta que algunos funcionarios públicos de otros niveles de gobierno se creen los plus ultra del acontecer político. Ya es tiempo de hacer una verdadera limpia sobre todo de aquellos que abusan de su encargo, tengo confianza que muy pronto habremos de tener resultados contundentes. No es posible que en lugar de orientar a los causantes los asustan o bien no dan cumplimiento a sus tareas, ya es hora de poner a cada quien en su lugar.

Pues bien muchos recuerdos inolvidables por el paso de este recinto municipal, pero lo más importante sentir que eres parte de una generación que debe de dejar huella y considerarte parte alícuota de esta tierra bendita de Dios. No me queda más que agradecer a las autoridades municipales por sus atenciones y darme las facilidades para ocupar por unas horas este templo del servicio público. Reafirmo con todo mi corazón mi anhelo de seguir contribuyendo a la grandeza de Puerto Vallarta Jalisco.

     -.Por siempre un pata salada agradecido de Dios y la Vida.-

 

 

 

 

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