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Fe Sendero de Vida

Por Humberto Famanía Ortega.- Que hermoso resulta después de analizar parte de nuestra existencia terrenal el agradecimiento por sentir en lo más profundo de nuestro ser la vida. Si hacemos una retrospectiva y un esfuerzo lograremos ubicarnos desde nuestra niñez para comprender nuestra propia transformación. Hice un ejercicio y logre sentir el amor de mi madre cuando me bañaba en un lavadero con agua tibia a la edad de tres años, gozaba ese momento a plenitud en el patio de mi casa y me sentía muy limpio para luego vestidos con pantalón corto y camiseta, pasear por el malecón con mis hermanos, llenos de alegría y dar gracias a Dios en su Templo.

Lo que bien se aprende nunca se olvida, practicar con el ejemplo era la primicia fundamental de mis padres, orden y disciplina, pero también comprensión para entender los problemas de cada uno de sus hijos. Infundir respeto a nuestros mayores era el camino para aprovechar las experiencias de ellos, aquí nuestros maestros eran parte alícuota en nuestra formación educativa. La escuela nuestra segunda casa, a la edad de 5 años asistí al kínder, era la primera experiencia donde nos inculcaban a ser niños con mucha atención. El amor de nuestros profesores era realmente inmenso, nos sentían como familia en su trato, bellos tiempos que evoco con respeto.

Hago un breve paréntesis para sentir el dolor de un pequeño accidente donde mi pie derecho el día de mi cumpleaños no. 5 se metió a los rallos de la bicicleta cuando nos dirigíamos a comprar mi regalo, unos botitas blancas que anhelaba tenerlas .Mi padre me llevaba gustoso para compartir esta alegría pero a Dios gracias a la oportuna intervención del Doctor Manuel Baumgarten Joya pudimos salir adelante. Me esperaba en casa mi madre y cual va siendo su sorpresa al llegar en brazos de mi padre vendado con tela blanca; ahí sentí la angustia y la expresión fuerte al evocar el gracias a Dios que se me quedo grabado en mi mente y corazón.

Más adelante durante mis estudios primarios fui educado en la fe católica asistiendo al catecismo y de ahí salir escogido a servir como acolito o monaguillo de la Iglesia de Guadalupe bajo la dirección del Sr Cura Rafael Parra Castillo. Fue un tiempo de mucho aprendizaje de infundir el amor a Dios y a mi Morena del Alma la Virgen de Guadalupe, sentir en mi corazón su presencia para poder caminar con buen rumbo. Tuve el honor de estudiar dos años en el seminario Diocesano de Tepic Nayarit, mi formación religiosa se iba consolidando, me tocó vivir la pérdida de un condiscípulo a quien mucho estime y me hizo comprender la sabiduría de Dios para que en mi corta edad asimilar este golpe.

Cuando inicio mis estudios de secundaria técnica me invitan a pertenecer a la ACJM asociación católica de los jóvenes de la cual fui su presidente siendo muy joven a los 17 años, logrando fortalecerla en todos los aspectos. Todavía recuerdo esas arengas en los días de fiesta de Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe que nos hacían sentir verdaderos mexicanos con acendrada fe para gritar a los cuatro vientos nuestra fidelidad a Dios. Cuanta enseñanza al grado de poder ejercer con acciones nuestra juventud sin vicios, pues contábamos con diferentes grupos en el deporte, logrando ser campeones en diferentes disciplinas deportivas, no cabe duda que lo que bien se aprende nunca se olvida.

Con un breve paréntesis hago mención que fue en este tiempo cuando fundamos la antorcha guadalupana en diciembre de 1965, siempre con fe, con la finalidad de ofrecer a la Virgen de Guadalupe un regalo lleno de fortaleza de la juventud vallartense. Jóvenes que sentíamos profunda nuestra veneración a tan significativa imagen. Hoy en día sigue vigente este grupo, falange de amor que sigue trayendo la luz desde la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México a nuestro paraíso de Puerto Vallarta Jalisco, siendo el próximo diciembre del 2018 su 42 maratón. Ejemplo nacional de disciplina y fidelidad católica a nuestros principios que cada día crecen fomentando esa Fe a propios y extraños.

Mención especial el 9 diciembre de 1991 después de despedir a los antorchistas en la Basílica de Guadalupe empecé a sentir malestar en mi estómago  al llegar a Puerto Vallarta Jalisco el día 10 al otro día  me sentía muy mal de salud, al grado de intervenirme quirúrgicamente en el seguro social la noche del 11 de diciembre de para amanecer el día grande 12 de diciembre de una Trombosis Mesentérica. Al otro día fui trasladado por vía aérea de urgencia a Guadalajara al Centro Médico de Occidente muy grave y nuevamente fui intervenido, sentí siempre la presencia de Dios y de mi madre la Virgencita de Guadalupe. Mi Fe siempre grande, mi testimonio lo dejo plasmado con la finalidad de decirles respetables lectores que Dios existe y que la intervención de nuestra Morena del Alma siempre resulta exitosa.

Creo que lo más importante de nuestra vida es sentirla con felicidad de saber que nuestra Fe cada día es más grande cuando logras ser una persona agradecida ante el Altísimo pues estamos de paso y lo mejor es crear un ambiente donde exista armonía y paz en nuestros Corazones. Cada quien tiene una relación muy especial con Dios esa misma debemos de llevarla con nuestros semejantes para poder cumplir a cabalidad con la misión encomendada: Amar a Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo. Esa es la esperanza el de tener un mundo mejor donde todos seamos personas activas del desarrollo de esta tierra prodigiosa que Dios nos la regalo para nuestro disfrute a plenitud.

Soy un hombre agradecido de la vida por la familia en la que nací  y en la que posteriormente forme con mucho amor donde irradia felicidad; en la actualidad muchos ejemplos de vida les puedo mencionar, lecciones que me han hecho crecer cada día en la Fe. Sin lugar a dudas que se las comparto porque son dignas de mencionar. La última, mi proceso de tratamiento de cáncer que a Dios gracias estoy superando, la ciencia me dice que he logrado controlarlo y mi Fe me dice que siempre Dios está conmigo ante cualquier adversidad que se presente. Sé que muchas familias están pasando por momentos difíciles, oremos todos unidos para alcanzar dicha y bienestar siempre con la presencia del Creador, Rey de Reyes, Amo y Señor del Universo.

Ahora los tiempos nos exigen el volver a encausarnos por el camino del bien, solamente con principios bien cimentados lograremos el equilibrio necesario para lograr los senderos que nos conduzcan el estar muy cerca de Dios. Empecemos por nuestras familias y luego por la sociedad donde nos desarrollamos, asi constituiremos una Nación fuerte y prospera.

      -.Seamos nobles, íntegros, sinceros y agradecidos de Dios.-

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