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Celebra FROC-CROC Jalisco Día del Trabajo

En la plancha de la Plaza Juárez totalmente llena, para conmemorar un aniversario más del “Día del Trabajo”, los trabajadores croquistas manifestaron un malestar generalizado por la inseguridad pública, los bajos salarios, la carestía de los productos y servicios básicos y se patentizó el rotundo rechazo a la reforma laboral.

Durante el discurso emitido por Alberto Carranza Muro, fueron expuestas las condiciones que han lacerado al trabajador. “Hoy los trabajadores seremos el fiel de la balanza y debemos ser muy cuidadosos a la hora de elegir”, “el día de hoy,  los trabajadores no venimos  solo a festejar. Poco tenemos o casi nada para festejar, mientras los embates a nuestros derechos y a nuestras conquistas no cesan por parte de capitalistas voraces”.

Durante los últimos 30 años, al parecer el pacto social y a causa de la mal llamada alternancia democrática y las políticas del libre mercado han cambiado radicalmente y los nuevos factores activos que deciden hoy sobre los derechos de los trabajadores, son los organismos internacionales, los grupos de poder económico y financiero, así como los cabilderos internacionales, mismos que hoy, inciden igualmente en los tratados comerciales que se convierten en ley obligatoria aún para los países que no firmaron. Los históricos convenios internacionales en materia laboral, hoy ceden ante la tiránica majestad  del libre comercio.

A partir de ahí y en esa realidad, lo que sigue es la cancelación de los derechos individuales, los sociales y colectivos de los trabajadores. Viene la destrucción de las Juntas de Conciliación y Arbitraje e  igualar, procesalmente al trabajador con el patrón, eliminando cualquier privilegio para el demandante al que remiten ante la justicia ordinaria y a  un tribunal común en donde, por experiencia, sabemos que históricamente, nunca ha sentenciado a favor de los trabajadores.

El anterior presidente modificó la Ley Federal del Trabajo al gusto del sector patronal y hoy, irónicamente, dos Senadores vergonzantemente sindicalistas  presentan un proyecto que les redactaron desde bufetes patronales para presentarlo sumisamente y de manera lacayuna, al Senado de la República. Con su aprobación se acabarían los derechos de los trabajadores y los obliga, a futuro, a demostrar los hechos de su demanda.  Se burocratizaría  y se controlaría  a los sindicatos y haría de la conciliación, una obligación anticonstitucional, eliminando la posibilidad de demanda, sin pasar ese malicioso filtro.

Hemos rechazado el proyecto de Ley procesal. También lo deshecha y desaprueba el Congreso del Trabajo. Lo desaprueba y condena la mayoría de los sindicatos del país. Hoy ratificamos nuestra postura de no aprobación. La Central Sindical Internacional  condena y rechaza  esa  iniciativa y anuncia que está en proceso la expulsión de los promotores de esa desquiciada iniciativa, fustigando principalmente  al Senador Isaías González Cuervas y a la minimizada CROC que dicen representar. Junto con el Congreso del Trabajo, en pleno, rechazamos hoy y en todo momento, y en todo el país, la reforma procesal laboral y exigimos que primero pase por una verdadera consulta nacional. ¡¡ Ya basta de la destrucción de los derechos de los trabajadores”. Nos duele el mercenarismo y la traición de un Senador que entrega todas las banderas del movimiento obrero. ¡¡Fuera el pragmatismo de los tecnócratas que, unidos en sus rencores y sus vilezas, entregan la dignidad y el patrimonio obrero en el altar del dios, dinero!!

La discusión del Tratado de Libre Comercio del Norte, nos deja varias enseñanzas. Primero: si hay progreso. Lamentablemente, la ganancia se queda con los grandes productores y no se mejora el salario nacional porque, cada día el dinero vale menos y se lo acaban la inflación, el costo de los combustibles y los caros productos básicos. Segundo: crece el out sourcing y este año baja la recaudación del impuesto sobre la renta. Entonces, hay menos pesos en el bolsillo del obrero. Siguen la precarización laboral y la informalidad. Nos invaden productos piratas y baratijas desechables, así como el contrabando. Siguen cerrando empresas emblemáticas porque “les tocó perder”, según el modelo económico que, de modelo no tiene nada porque no lo regula ni la ley ni la ausente ética empresarial de los rivales comerciales.

El Tratado Trans Pacífico acabará por arruinar nuestra de por si deteriorada economía nacional afectando, entre otras industrias, la del calzado, la del vestido, la textil, la agroindustria,  la cárnica, y  muchos productos forestales. La pregunta es la misma: ¿Cuándo se ha tomado en cuenta a los trabajadores o sus organizaciones profesionales? Las negociaciones, por ¨expertos¨, no responden a nuestra realidad económica. Es una medida desesperada y alternativa en caso de fracasar el TLCAN. Pero ¿Tenemos algún futuro comercial con nuestros competidores en uso intensivo de la mano de obra, como Viet Nam o competiremos en tecnología con los tigres del Pacífico? Total, nuestra tecnocracia está enajenada con un libre cambismo dogmático y a su perjuicio de que todo es inevitable. No creen en la fuerza moral de la clase obrera.

El día del trabajo es de todos ustedes, hombres y mujeres; de los jóvenes, de los comerciantes no asalariados y los que, sin patrón, enfrentan el reto de mantener su familia. Tenemos que celebrarnos, porque el otro Día del Trabajo, el  del gran capital, es el opaco día de los empleados de agencias, de los subyugados por el out sourcing y sin protección legal  de los miles de uberizados, que trabajan bajo su riesgo en su auto, motocicleta o bicicleta, para enviar fortunas al extranjero, remitiendo incalculables cantidades de lo nuestro y lo que hemos ganado con nuestro trabajo. No hay Ley para Uber, pero los taxistas tradicionales soportan una esclavizante sobre regulación, cada día más empobrecedora e intolerable. El nuevo empleo sin patrón es el destino de hambre.

Añadió que “nuestros políticos globalizadores, libremercadistas y neoliberales, no se han dado cuenta que las naciones que impulsaron ese juego económico, sin reglas, hoy vienen de regreso y todavía viendo el perjuicio a la mayoría de los mexicanos, se empecinan en conducirnos a una meta que cada día está más lejana. Por todo ello, este día de los trabajadores tenemos que pronunciarnos por el fortalecimiento de la economía interna y por mejores salarios contractuales y mínimos. Hace falta más dinero a la familia trabajadora”.

Agregó que el Seguro Social requiere más recursos e inversión fiscal de fondos para mejorarle y no siga siendo deficitario en atenciones. Queremos, como Coalición Nacional, participar en sus órganos de gobierno porque justificamos nuestra presencia. El INFONAVIT, caro e inaccesible, tiene que reestructurarse y, al igual que otros organismos de los trabajadores, deben tener directores del sector obrero y no rancios burócratas insensibles. En cuanto a las AFORE, parece que a pocos les interesa que nuestro dinero se juegue en economía de casino. Y en los casinos de nuestra economía. Parece poca cosa que las futuras pensiones sean ridículas y no garanticen ningún mínimo de bienestar. Hay que entender el significado social de ese problema tan grave. Simplemente viendo lo que pasa en Nicaragua, con más de 30  muertos en la protesta social.

“Estamos contra un mayor endeudamiento del país, contra el incremento en la tasas de interés que hacen impagable la vivienda. Exigimos poner un alto a la banca abusiva, a los cobros indebidos a plásticos de pago, al robo de identidad  y al saqueo de cuentas personales y de vivienda. Decimos no al acrecentamiento del gasto corriente; si al gasto social como la educación tecnológica, el apoyo a emprendedores y desgravación de prestaciones contractuales sindicales  principalmente decimos ¡no a la reforma laboral! que se cocina siniestramente en el Senado de la República. Los trabajadores demandamos a la futura administración que se decida entre mantener el pacto social o su entreguismo pleno al gran capital”.

Apuntó que ahora está en juego el  destino de  una gran nación como lo es México. “Tenemos que sacar nuestras banderas a la calle. Tenemos que hablar de nuestra esperanza para reivindicar al trabajo. Debemos exigir una mejor participación en el producto interno del país, porque la clase obrera es la que hoy construye esta nación. Ayer, restauró la economía en 1994 y 2008, sacando avante a México de las grandes crisis nacionales. Luego de tanta lucha y  esfuerzo, debemos de afirmar que con la Coalición de Organizaciones Croquistas de México, ha llegado la hora de la clase obrera.

El Secretario del trabajo, Luis Carlos Nájera representó al gobierno del estado. Acudió el oficial mayor del poder ejecutivo, Francisco Morales. Presentes también Miguel Castro Reynoso, Eduardo Almaguer Ramírez y Oswaldo Bañales.

 

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