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Decepciones

Todo influye y a la candidata de Ricardo Anaya le echaron montón en el debate chilango, donde los ganadores fueron la candidata del Verde y el del PRI, porque las punteras según las encuestas, en lugar de hacer propuestas viables, se dieron hasta con la cubeta.

Pero la atención de los debates, de no ser los capitalinos, está centrada en el del domingo, después de la transmisión del futbol, debido a lo cual movieron el horario, dizque para atraer la atención de los votantes, pero si hay tiempos extras o tiros penales, se darán cuenta que a los mexicanos les importa una chingada otra cosa que no sea el llamado deporte de las patadas. En los debates también habrá además piquete de ojos y candados entre rudos y técnicos.

Quien pierde desde antes es el queretano Ricardo Anaya, quien se perfila para la segunda vuelta del 2024, porque en esta no le gana al Peje, de quien dicen algunos no va a presentarse y enfrentará los ataques de sus adversarios frente a una pantalla de televisión.

Anaya tiene en contra el estar posicionado en segundo lugar, pero muy lejos del primero y pese a tener habilidad para el debate, si el Peje no va, su desprecio por el enemigo pequeño del PRI, no lo dejará decir lo que tiene preparado desde hace días.

Anaya es considerado por la mayoría de los mexicanos el haberse impuesto con sus malas mañas como candidato; es listo pero mentiroso, adinerado pero su fortuna procede de la corrupción y solamente le quedará el recurso de hacerse la víctima, una táctica que de plano no sirve en los debates, porque los espectadores quieren ver fajadores, no timoratos.

El discurso del panista aliado con amarillos y naranjas, ha sido siempre de acusar a los priístas de corruptos y rateros, pero es la misma acusación que tiene en contra, porque tiene fama de corrupto con los moches y lavado de dinero para allegarse fondos para sus constantes viajes a Estados Unidos para ver a su familia.

Se la espera pero existe la expectación por saber lo que contesta cuando uno de los candidatos le pregunte si meterá a la cárcel a Peña Nieto, pero seguramente también le preguntarán si merece cárcel por lavado de dinero, puesto que no ha demostrado que Peña sea corrupto y quien acusa está obligado a probar.

Esas preguntas tienen variantes, porque si contesta que sí, habrá rebasado los atrevimientos del Peje, pero si dice que no, entonces todos los votos anti-PRI se los habrá embuchacado López Obrador.

Dueño más de enemistades que aliados, Anaya no puede soñar con chapulineo de priístas a su favor, porque esos ya se los llevó López Obrador, porque además como el candidato de Movimiento Ciudadano en Jalisco, tiene fama de no cumplir con sus tratos y quienes ya se le acercaron, fueron todos porque no habrá más.

El Ricardo Anaya triunfador ya se fue y queda el imberbe corrupto que no ha hecho una aclaración creíble para desmentir las acusaciones de los moches y lavado de dinero, además de que los gobiernos de las coaliciones de PAN-PRD han resultado un fracaso en Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala, Nayarit, Puebla y Veracruz. Ahí el Frente de Anaya, Barrales y Dante no funcionó.

El discurso de Anaya se basa solamente en acusaciones, pero por la sociedad con amarillos y naranjas, perdió la esencia de panista por la derecha y dejó sepultados los principios azules y la doctrina de Gómez Morín. ¿Qué dirá como panista acerca del matrimonio entre personas del mismo sexo?

Anaya llegó a la candidatura y eso se lo van a recordar sus contrincantes, que le costaron a su partido y sus seguidores, las candidaturas para gobernador en Veracruz para el hijo de Yunes y en Puebla para la esposa de Moreno Valle, a quien así pusieron en paz para que dejara avanzar a Ricardo Anaya en su rumbo a la impuesta candidatura.

Si el planteamiento lo hace Meade de la forma correcta, entonces veremos un triste desplome de Anaya en las encuestas de la próxima semana, con mayores puntajes para Meade, Margarita y Jaime.

Lo poco que dejó de su partido original, se encuentra fracturado y al interior del PAN tiene más seguidores la presunta independiente Margarita Zavala, fuera de quienes aparecieron en las listas plurinominales, luego de dejar la mitad de las candidaturas al desangrado PRD y al casi inexistente (fuera de Jalisco) Movimiento Ciudadano.

Para cuando pase la elección del uno de julio y si Anaya no le gana al Peje, entonces lo que se espera es una lucha encarnizada por las prerrogativas partidarias y la lucha del queretano será por lograr otra vez la candidatura presidencial panista, aunque con las vueltas que da la vida, tal vez solamente por el PAN en solitario o de plano por otro de los partidos chiquitos, entre los cuales estará su partido.

Pero como a los perdedores ni agua, entonces ya no tendrá Anaya a su lado a Lozano ni tampoco a Diego María de la Concepción Fernández de Cevallos y Ramos, pero justamente con enemigos de verdad como Felipe Calderón Hinojosa, Ernesto Cordero, La Cocoa.

Sabrá entonces Anaya que los amigos como Dante Delgado Rannauro y Alejandra Barrales son de mentiras, pero los enemigos son de verdad, además que sus hoy aliados amarillos se encontrarán rumiando la venganza desde el interior de sus tribus.

Pero no es lo mismo el Peje candidato que el López Obrador Presidente y el panorama no es nada halagüeño para el imberbe, porque el mango del sartén para las investigaciones lo tendrá otro que no sea Anaya y entonces sí, deberá pagar por las corruptelas, tanto en su papel como funcionario queretano, como en operador de los moches en Guanajuato y otras regiones del país. Quien sí le pegará con todo, será Margarita Zavala.

Y por dónde le van a pegar a Meade quien no tiene nada que perder con el coordinador de campaña, quien tal parece que hace campaña para sí y no para su candidato. Meade lo perdió todo y si López Obrador no se presenta, como prevemos algunos, entonces la pelea de Anaya será con su sombra, porque ya lo dijo: no quiero debatir con el tercer lugar, sino con el primero. Y el primero no se va a presentar.

Nos leemos el lunes, después del debate.

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