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Ineptitud policíaca

En los levantones fueron involucradas las policías municipales, una de estas corporaciones, la de Puerto Vallarta, donde se involucraron altos mandos y recientemente, en el asesinato del alcalde con licencia de Jilotlán de los Dolores, ocurrido en su municipio, su policía no fue capaz ni de asegurar la integridad física de su presidente municipal.

Son los diputados federales quienes en la más alta tribuna de la Nación, culpan al gobernador de dicho homicidio, pero no dicen que el mando de la policía municipal de Jilotlán, estaba a cargo del hoy fallecido.

Sin embargo el análisis de académicos y especialistas nos dice que hay una relación de las fuerzas de seguridad en las desapariciones forzadas y por ello queda en entredicho la limpieza de las policías municipales.

En el caso de Puerto Vallarta, los agentes federales torturados y luego asesinados, donde fueron involucrados los mandos de la policía municipal, el “levantón” ocurrió en el estacionamiento subterráneo ubicado frente a concurrido templo del centro histórico, como fue demostrado con los videos de seguridad del parqueadero.

Hace tiempo un diputado del distrito XVIII fue asesinado en Tonalá, donde también hace semanas fueron levantados estudiantes universitarios de cine, además que en Guadalajara, con gobierno emanado también de Movimiento Ciudadano, el índice delictivo se triplicó a la llegada de Enrique Alfaro, quien hoy pretende refundir a Jalisco desde la gubernatura. Dios te coja confesado.

Roberto Arias de la Mora, académico del Colegio de Jalisco, apunta el entredicho en el cual se encuentran las policías municipales, por el clima de violencia generalizado en todo Jalisco, por la presunta complicidad de los uniformados con los miembros del crimen organizado, lo cual propició que fueran desarmadas algunas policías, como la de Tlaquepaque, coincidentemente, también con gobierno emanado del partido de Enrique Alfaro.

En ese municipio fueron inhabilitados casi un centenar de elementos, lo cual de una idea de la penetración de los malosos en las corporaciones. A la fecha suman 14 policías municipales intervenidas por fuerzas estatales y federales, pero a esos quién los limpia. A menos que sean del equipo de Alfaro.

Pihuamo es otro municipio de Movimiento Ciudadano donde fue desarticulada su policía municipal, al igual que Tlajomulco de Zúñiga, donde dice Alfaro haber hecho buen gobierno hace dos trienios; Ocotlán, también emanado de Movimiento Ciudadano, los cuales se agregaron a policías desarmadas como en Tlaquepaque.

En todos los casos, muchos elementos fueron dados de baja porque estaban en funciones, pese a que no habían aprobado los exámenes de control y confianza. En el caso de Tlaquepaque como ya se dijo, fueron decenas de elementos los dados de baja.

Constantemente los municipios nos envían comunicados en los cuales nos dan cuenta de la incorporación de decenas de nuevos elementos, pero el incremento de las filas en corporaciones no parece ser solución, además que los desarmes no han disminuido el incremento en hechos delictivos, conforme informa el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Tal vez uno de los casos más sonados en el involucramiento de policías municipales en los levantados, ha sido la todavía no esclarecida desaparición de tres italianos, presuntamente entregados por la policía de Tecalitlán a integrantes de grupos criminales.

A ese hecho se suma la desaparición de Ulises Cardona en el sur del Estado, lo cual nos dice que no es el PRI, sino el estilo de actuar de las policías, además que la presencia federal no disminuye los hechos violentos.

Al actuar omiso de las policías municipales, se suman las quejas en Derechos Humanos en contra de las fuerzas que supuestamente deberían cuidarnos, entre otras dependencias, la propia Fiscalía General, la policía municipal de Guadalajara y la Comisaría General de Seguridad de Jalisco.

En los dos primeros meses del año, la Fiscalía ya tenía en su contra más de 150 quejas interpuestas por violaciones a los derechos humanos, y así lo dicen los ciudadanos que tienen necesidad de acudir a las ventanillas de la Fiscalía donde tal parece que son delincuentes y no víctimas.

Las agresiones en contra de estudiantes, tuvieron como consecuencia frecuentes protestas de las organizaciones estudiantiles, donde ha quedado de manifiesto la desconfianza en las corporaciones.

“Hay que gritar con fuerza, no queremos a los militares en las calles, no queremos más policías –que hacen nada cuando ante sus ojos se cometen los delitos o son ellos quienes llevan a las víctimas ante los narcotraficantes– no queremos ciudades amuralladas, parques enrejados o torniquetes en las escuelas. Queremos dejar de vivir con miedo”, se leyó en el posicionamiento de la Organización Estudiantil Anticapitalista durante la marcha por la desaparición de los estudiantes del CAAV el pasado 22 de marzo.

“Desde la asamblea interuniversitaria realizada el 09 de abril en el CUCSH de la Universidad de Guadalajara hacemos un llamado a las organizaciones estudiantiles, campesinas, indígenas y de trabajadores a levantar un amplio movimiento que use como punta de lanza la aparición con vida de los estudiantes en Jalisco pero que tenga como finalidad encontrar a todos y todas las desaparecidas y acabar con la militarización del país”, se leyó en el pronunciamiento surgido de la asamblea.

Datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2017, muestra que los jaliscienses consideran a los policías de Vialidad, preventivos y ministeriales son los que más incurren en actos de corrupción.

“Los juicios que provoca el policía tienen una dosis de verdad, pero el hincapié que se hace en su presencia y actuación se reduce a esa dimensión y genera el rasgo como un estigma. De ahí que se haya instalado una relación fría y distante con la población”, señala María Eugenia Suárez de Garay en su investigación Los policías: una averiguación antropológica.

Recientemente, fuerzas federales le surtieron fuego a camionetas de la Fuerza Regional, presuntamente por error, porque recibieron la denuncia que había patrullas clonadas de las fuerzas estatales, lo cual propició que el gobernador del Estado, Aristóteles Sandoval Díaz se reuniera con el titular de la Segob, Alfonso Navarrete Prida en la CDMX, luego de lo cual el mandatario admitió lo que todo mundo sabe y es clamor en todo el país.

No pueden con la inseguridad y se prevé que sean intervenidas más policías municipales, porque la delincuencia no da tregua: “Yo les pido que seamos solidarios, que nos ayuden, porque solo el gobernador con la policía estatal no puede, necesitamos de las corporaciones municipales, necesitamos que se atiendan”.

Nos leemos mañana.

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