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Alfaro Vs. Guadalupanos

Mientras el precandidato del partidillo Movimiento Ciudadano recorre Jalisco en su precampaña, los médicos lo atienden en su padecimiento por fuertes mareos, mismos que según sus asesores, son propiciados por la altura del banquito al cual se sube en cada evento público.

En Tlajomulco ya no lo recuerdan como presidente municipal, porque muchas de las casas pichoneras promovidas por el hoy suspirante a la gubernatura, fueron abandonadas y los recuerdos son para las ancestras de los siguientes alcaldes, Del Toro y Uribe, quienes padecieron los reclamos de servicios no instalados por los desarrolladores cuates de Enrique Alfaro.

La carrera por la silla principal de Palacio de Gobierno la inició Alfaro como puntero, pero si bien es cierto que en Tlajomulco ya lo perdonaron, los tapatíos todavía lamentan el “legado” del hoy alcalde con licencia, principalmente los habitantes de colonias marginadas, donde esperaban mejoras para sus calles y equipamiento, dinero que Alfaro prefirió gastarse en pagar esculturas para sus promotores.

La más polémica de las obras instaladas en la capital de Jalisco, es la llamada Sincretismo, autoría de un tal Palas porque es Vargas, si fuera otra cosa sería Pelas. El adefesio colocado en el camellón de la avenida Federalismo, a unos metros del templo de La Cuca, fue desde el principio motivo de descontento por parte de los colectivos guadalupanos. Y de esos hay un chingo.

En la caravana más reciente realizada el fin de semana, los guadalupanos le propusieron al Ayuntamiento de Guadalajara, que la escultura Sincretismo sea donada para fundirse y con el material se elabore una imagen de la Virgen de Guadalupe.

En el tercer cuarto de 2017, fueron algunas decenas de feligreses los que fueron a rezar en un recorrido del templo El Refugio al pie de la escultura, en lo que ellos llamaron, Rosario en desagravio de la Virgen de Guadalupe.

La manifestación de los guadalupanos solamente le causó risa al grupo de Alfaro y al autor de la escultura, porque les habían advertido que no debían colocar tan cerca tal adefesio, porque se les echarían encima los guadalupanos y eso perjudicaría la de por sí ya desgastada imagen de Alfaro con los tapatíos.

El jefe de lambiscones Hugo Luna dijo que su jefe ya se encontraba cincho para la gubernatura y si los guadalupanos ven la obra como destinada a la Santa Muerte, muy su problema.

Sin embargo la treintena de católicos reunidos en la primer convocatoria del Colectivo Guadalupano, para el segundo llamado a rezar el rosario en desagravio para la morenita, se multiplicó y para septiembre ya pasaba de los dos centenares de guadalupanos indignados por juntar a su virgen con la divinidad azteca.

En su momento Enrique Alfaro, desestimó el descontento de los católicos, porque si bien es cierto que el arzobispo de Guadalajara no criticó la obra, tampoco fueron recibidas manifestaciones de aprobación por parte de los católicos y las protestas crecieron.

Fue ahí donde entró al quite el viejo bombo. Ya no es arzobispo pero sí es cardenal y en su estilo, Sandoval el de Yahualica externó las críticas en su muy personal estilo, lo cual arreció las críticas de los guadalupanos contra la escultura ordenada por Enrique Alfaro y la concurrencia a las manifestaciones de “desagravio” comenzó a nutrirse más.

Los tapatíos son una sociedad mocha y con mucha tradición y su molestia fue porque las horribles esculturas en las cuales gastaron dinero de los tapatíos hasta por unos 200 millones de pesos, fondos que hacen falta en las zonas marginadas o cuando menos para tapar los baches, de los cuales hay miles en la otrora Perla Tapatía.

Los católicos del partidillo, recomendaron un ejercicio como el de ratificación, donde sean los tapatíos quienes decidan si la escultura sigue en su lugar o es retirada, pero de cualquier manera se le critica a Alfaro el gasto superior a los cinco millones de pesos por la polémica escultura.

Si la primera de las manifestaciones de feligreses devotos de la Guadalupana fue de solamente una marcha de 200 metros y el rezo de “desagravio”, la sexta realizada el sábado 20 pasado, alcanzó ya los diez kilómetros, desde la Plaza Lázaro Cárdenas por las avenidas Mina, Juárez, Vallarta hasta llegar a Federalismo.

De ahí giraron a la derecha hasta el sitio de la escultura, pero se les unieron más guadalupanos y siguieron hasta Plan de San Luis, donde dieron vuelta en U, para seguir hasta Niños Héroes y regreso para avenida Juárez-Vallarta y finalizar en La Minerva, donde concluyeron.

Esta vez fueron los dirigentes de un reconocido grupo conocido como México Guadalupano, comandado entre otros por Refugio Durán, quien lamentó que el ayuntamiento del partidillo MC, continúe en la postura de no retirar la escultura y pese a que hay la desaprobación de la misma de miles de ciudadanos.

Además, consideró que el ex presidente municipal tapatío Enrique Alfaro, “es un mentiroso” porque autorizó la instalación de la escultura sin el consentimiento de la Iglesia católica.

“Ahora en su campaña (Enrique Alfaro, como precandidato para la gubernatura de Jalisco) ha dicho puras mentiras, porque dice que el padre Tomás de Hijar avaló su obra y que también la Diócesis de Guadalajara y ya salió información de que sucedió todo lo contrario a lo que ha manejado él”.

La escultura de cinco toneladas de peso tuvo un costo de 5.2 millones de pesos. Se ubica en el camellón de la avenida Federalismo entre Juan Álvarez y Hospital, a dos cuadras del templo del Refugio.

“Estamos en desacuerdo en el mal uso que se está haciendo de la imagen de la Virgen de Guadalupe. Es como la están ahí fusionando con la Coatlicue, de la virgen coronado con unas serpientes y con un cinturón de calaveras. No creemos que sea lo más conveniente para, sobre todo, el mensaje guadalupano que siempre ha sido de evangelización”, explicó Sergio Macías.

El cardenal Sandoval Íñiguez calificó a la escultura como una ofensa y falta de respeto para los católicos. “Eso no se vale, atropellando los sentimientos religiosos, es una ofensa al pueblo”, declaró, para luego advertir que los católicos le van a negar el voto a Enrique Alfaro.

En su visita a la cuna cristera en Los Altos, Alfaro les explicó “su verdad” acerca de la polémica obra de Palas y les pidió le ayuden a “explicar” a sus conciudadanos, que su fe es la católica. De wey les dice que es adorador de la Santa Muerte.

Nos leemos mañana.

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