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Despedida a Osorio

Cada funcionario que se despide de un gabinete, tiene más historias que las mil y una noche para contar, pero se trata de no quedar desprotegidos, porque el sistema los mantuvo y los arropa, con una beca para el resto de sus vidas, pero más para el siguiente sexenio, hasta que la política los separe en forma definitiva.

Es el caso del ex gobernador hidalguense y todavía secretario de Gobernación actual, Miguel Osorio Chong, de quien dicen los decidores, ya se encuentra anotado y palomeado por el Presidente y los jerarcas del PRI, para un escaño en el Senado por la vía plurinominal.

Al menos fuentes de alto nivel de la sede nacional del tricolor no solamente no lo niegan, sino que afirman que uno de los anotados en la lista de pluris para el Senado, es el titular de la Segob, quien en breve dejará el cargo para buscar dicha posición.

Lo anterior desencadenará una serie de movimientos por la importancia del nombramiento para el encargado de la política interior y la seguridad del país, pero desde luego, el personaje debe ser del primer círculo de Peña Nieto.

El legado de Osorio Chong tiene claroscuros y se mantuvo pese a los múltiples cambios al interior del primer equipo del mandatario de la Nación, a diferencia de las administraciones panistas. Felipe Calderón Hinojosa tuvo en el cargo a cuatro titulares en el sangriento sexenio.

Ninguna de las crisis hicieron caer al hidalguense, quien capoteó las tormentas con maestría y vaticinan que sería pieza importante para el manejo de tejido fino en la política, al ocupar un escaño en el Senado para la siguiente administración federal, posiblemente de oposición.

La desaparición de los 43 normalistas fue batalla librada por el titular de Segob, asunto por el cual cayó un gobernador que no pudo levantarse en su fallido intento por ser diputado federal y el titular de la PGR “se cansó”, además de quedar al descubierto la complicidad de policías de Cocula en el Estado de Guerrero.

En este asunto, la versión oficial del gobierno no es aceptada por los familiares de los estudiantes desaparecidos y sigue viva la exigencia por el esclarecimiento de la presunta matanza a manos del grupo criminal Guerreros Unidos.

Esta despedida deja también la estadística del 2017 como el más violento del sexenio y de la década, algo parecido a los hechos ocurridos durante todo el sexenio de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, el esposo de la esposa que quiere ser Presidenta. Es algo parecido pero lo que le sigue al penúltimo año de Calderón con 22 mil 409 homicidios violentos.

Conforme a la información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, a noviembre de 2017 se tenían registrados 23 mil 101 casos de homicidios dolosos, un promedio de 2 mil 100 casos por mes.

Le había tocado a Osorio Chong festinar la captura de Joaquín Archibaldo Guzmán Loera, conocido en el bajo mundo como El Chapo, el más buscado por las policías nacional e internacional. Lo encerraron en Almoloya, Estado de México y con una bien planeada y no exenta de complicidades, se les peló.

Antes se le peló a Fox desde el penal de Puente Grande en Jalisco, presuntamente oculto en un carrito de lavandería, pero la segunda vez fue construido un túnel, cuyo ruido de los taladros no fue percibido por los custodios del penal en el Estado de México.

El Presidente se encontraba de gira en Europa y con él había viajado el secretario de Gobernación, quien al ser informado de la espectacular fuga, debió regresar en chinga a México para encabezar las investigaciones. Quedó de manifiesto que las autoridades y guardias del penal se hicieron pendejos para dejar que el capo se fugara.

Otro legado de Osorio Chong fue el enfrentamiento entre policías federales y estatales con manifestantes de Nochixtlán, Oaxaca, fonde fue registrada la muerte de al menos nueve civiles, lo cual también puso en el ojo del huracán al político hidalguense.

En las primeras versiones se indicó que los policías no habían usado armas de fuego en el desalojo a los manifestantes, pero luego salieron a relucir los malditos teléfonos y los federales fueron balconeados con sus pavorosas pistolas. Resultó que siempre sí, iban armados hasta los dientes.

La lucha por hacer avanzar la reforma educativa de Peña Nieto, también desató manifestaciones en la capital, pero punto neurálgico se encontraba en Oaxaca, desde donde viajaron los profesores para ocupar algunas plazas públicas de la capital. Fueron bloqueados los aeropuertos de la Ciudad de México y el de Oaxaca en forma simultánea.

Pero la despedida sangrienta de Osorio tiñe de rojo la víspera de las campañas políticas, con el asesinato de 11 políticos, el más reciente antes de elaborar la presente entrega, un desaparecido, presuntamente levantado en Guerrero.

De los once mencionados, cinco estaban en la búsqueda de contender por un puesto en la elección del próximo uno de julio, con énfasis en precandidatos de izquierda, pero sin que haya diferencia por los colores partidarios.

Tampoco hay distinción por los territorios, porque igual sucedieron hechos en los últimos días, en Oaxaca, San Luis Potosí, Baja California, Chiapas, Tabasco, Guerrero y desde luego sin exceptuar a Jalisco.

Pero si bien es cierto no hay muertos en la Ciudad de México, los eventos que han sido “reventados” en los primeros días de precampaña, de forma inédita y en la dice Mancera, ordenada Ciudad de México, los morenistas acusan a perredistas de las agresiones a su precandidata.

Como los árabes y los judíos, la misma raza pero de diferente color de preferencia política, los izquierdistas de la capital hicieron reventar tres eventos masivos, con daños colaterales como periodistas con lesiones de consideración.

De los responsables seguro no se sabrá de forma oficial, porque los operadores son protegidos del jefe de Gobierno Miguel Mancera y se encarga de las investigaciones la Procuraduría General de Justicia, también bajo las órdenes de Miguel Mancera, novio de Alejandra Barrales, quien busca ser la sucesora de su amor eterno.

La explicación que dan porque se acusó por parte de morenistas a funcionarios de la delegación Coyoacán, resulta que la información oficial indica que los acusados ya renunciaron desde dos días antes a su empleo como funcionarios.

Durante el zafarrancho en Coyoacán, una simpatizante de Morena se desvaneció y fue trasladada a un nosocomio donde fue atendida, pero pese a los supuestos esfuerzos del personal en el hospital público, la morenista falleció.

El parte médico indica que no fue golpeada, pero lo real fue que sí estuvo en medio de los sillazos, pedradas y botellazos, lo cual como diría el fallido hoy alcalde con licencia de Guadalajara, eso es solamente la percepción. No se puede hacer un evento político, sin estar al pendiente de que lleguen los contrarios y revienten algo más que la reunión.

Registrada el acta de defunción, los morenistas a acusar a perredistas del deceso de la compañera y los perredistas escudados en la versión oficial del nosocomio, de que la muerte de la mujer fue “por causas naturales y no hay denuncia del caso”.

Nos leemos mañana.

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