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El odioso

Las cuentas pendientes que tiene Alfaro con los jaliscienses, principalmente con los tapatíos, no terminan de cuadrar, pese a la gran promoción en medios, algunos de los cuales son llamados basura por el ahora edil con licencia.

Apenas en octubre pasado, circularon profusamente no solamente en Jalisco, sino a nivel nacional, cuando un hombre de la tercera edad, cercado por los policías de Alfaro, le reclamaba una de las cochinadas de obra realizadas y que presumía en ese momento, al grito de “¡Vete de aquí, cabrón, no estés fregando!”

La percepción de favorito entre los jaliscienses va más allá de la intención de voto, los jaliscienses creen pero temen que Alfaro gane la gubernatura, porque en realidad por ahora son pocos quienes tienen la intención de votar por él en la elección del 2018.

El complejo de inferioridad de Enrique Alfaro, se demuestra con su carácter irascible y delirio de persecución que no puede superar, pese a su triunfo en 2015 con amplio margen para ganar la alcaldía de Guadalajara, pero ahora su pleito, más que consigo mismo, es con periodistas, empresarios y quien se le atraviesa.

El engaño de su personalidad y que su siquiatra no ha podido remediarlo, lo lleva a decir que “soy un político de carácter” y agrega que a veces es enojón, pero montado en su macho, asegura que “no voy a cambiar a estas alturas de mi vida”.

Recién salido de su terapia, le llega una luz de humildad: “Por supuesto, sería un grave error de mi parte no aceptar que tengo cosas que mejorar de mi manejo personal, de mi temperamento. En términos de serenidad, es en lo que trabajo, sin duda, pero soy un político con identidad propia que la gente conoce, que sabe mis alcances, mis límites, que sabe que esas versiones que se quieren construir son muy alejadas de la realidad”.

Sus peleas son con los empresarios que no le son afines, con los periodistas que no lo lambisconean y no reconoce que se pasó con el hombre de la tercera edad que se atrevió a enfrentarlo y quien además debió pagar una multa que mermó a la mitad su raquítica pensión.

La manera como yo reacciono indiscutiblemente no es la correcta. Sin embargo, no es un ciudadano que viene a preguntar al presidente algo. Los extremos siempre son malos en interpretación de cosas como ésta. Lo que puedo decir es que en la vida aprendes siempre lecciones, justifica acerca de su reacción con el anciano tapatío que lo interpeló.

El pleito fue también con el Partido de la Revolución Democrática y con el PAN, porque querían una parte del botín político a disputarse el uno de julio de 2018 y eso le corresponde solamente al partidillo Movimiento Ciudadano.

Los rencores contra Alfaro también se encuentran en Tlajomulco, donde los ciudadanos todavía sufren las penurias por la falta de servicios provocados por una sobrepoblación derivada de una innumerable concesión de permisos de construcción para sus amigos los desarrolladores de vivienda, hecho que pretendió replicar en Guadalajara, donde todavía no cuaja.

Es la segunda vez que se postula para gobernador, luego de haber mordido el polvo en el 2012 con el actual mandatario Aristóteles Sandoval, con quien tiene pleito casado y asegura que derribará todo para “refundar Jalisco”.

En su legado es el incremento desmesurado de la inseguridad, pero asegura que para cuando sea gobernador, las cosas serán diferentes y tiene el plan de asignarle la fiscalía general a su fallido comisario Salvador Caro Cabrera, con quien la delincuencia hizo fiesta porque la policía municipal se encuentra acéfala.

Alfaro tiene pleito casado con los atlistas, a quienes ridiculizó en sus videos promocionales de gobierno, al presentarlos como cochinos, transgresores de la ley y en lo general personas inferiores, como quedó de manifiesto en el video presentado y del cual como acostumbra, se deslindó, en lugar de hacerle frente porque sabe que gran parte de los tapatíos son fanáticos de los rojinegros.

No puede dejarse de lado mencionar el pleito con los guadalupanos, quienes un sábado sí y otro también, organizan rezos del rosario como “desagravio” por una escultura ubicada sobre la avenida Federalismo y que los mochos de Guadalajara consideran ofensiva para sus creencias y de agravio para la imagen más venerada en México y otros países.

La realidad de Jalisco es que al no aceptar la postulación a nombre de los dos partidos principales y el partidillo, hace prever que para la elección estemos ante una atomización de los votos y consecuentemente, sorpresas como resultado de muchos candidatos por el mismo puesto.

Morena sin gran presencia en Jalisco, atinó a postular a Carlos Lomelí Bolaños, un mascotense que y que ya jugó por un escaño en la Cámara de Senadores, una curul en la Cámara Baja y ahora va por la gubernatura, con el apoyo del PT y Partido Encuentro Social.

También las flotas de Elba Esther anunciaron la designación de un candidato a la gubernatura y según las señales, el Verde tendrá a Salvador Cosío Gaona como su candidato, además de César Madrigal por el PAN y Carlos Orozco por el PRD.

Muchos diablos y poca el agua bendita, además de una intromisión ahora sí descarada de los grupos religiosos, como preludio de que en una elección no muy lejana, los ensotanados invadan la administración pública que les fue arrebatada en el siglo antepasado por los liberales.

El problema se le multiplica a Alfaro, porque lejos de corregir los enfrentamientos con los tapatíos, el interino Juan Enrique Ibarra Pedroza ya sentenció que se le dará continuidad al estilo de administrar de su ahijado y la represión continuará como estilo de gobierno en la capital del Estado.

Nos leemos mañana.

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