Alfarolandia

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El segundo informe en Guadalajara fue como todos los informes, con presunción de una ciudad más bonita que Miami o París, pero desafortunadamente como si acabase de pasar un bombardeo por la enorme cantidad de baches que padecemos los locales y sufren los visitantes a la otrora Perla Tapatía, la cual comenzó en su declive con la llegada de César Coll Carabias y no pudo acabar Alfaro, porque se va de candidato.

Fuera de la mentaada para los dueños de talleres donde arreglan suspensiones y para el sheriff Salvador Caro, quien no tiene ni hetaira idea de lo que es la protección a los ciudadanos, existe el peligro de que Alfaro regrese y termine la destrucción que inició en Tlajomulco como alcalde y desafortunadamente no alcanzó a culminar en la capital del Estado.

La inseguridad es de esperarse que mejore, que le llegue un rayo de luz a su alopésica cabeza y se lleve a Caro y otros funcionarios para preparar su campaña política con rumbo a la gubernatura, la cual dicen las encuestas, tiene muchas posibilidades de ganar, ante el temor de los jaliscienses que lo ven no con miedo, sino con pánico.

Jonathan Furszyfer, coordinador del Programa de Seguridad de México Evalúa, e investigadores de la organización Jalisco ¿Cómo vamos?, expusieron en un foro el alarmante estado de la ciudad a dos años de haber asumido el puesto de presidente municipal:

“El problema es que las autoridades no han realizado diagnósticos locales sólidos que permitan saber qué está pasando”, expresó Jonathan Furszyfer, al presentar los resultados del estudio Prevención del delito en México ¿Cómo se implementa? Una evaluación de acciones financiadas por el Pronapred en Guadalajara.

“La gran mayoría de los talleres en campo para la prevención del delito fueron de poca duración, de dos a seis semanas, y además los capacitadores no estaban preparados”, precisó el integrante de México Evalúa.

En las evaluaciones realizadas por la organización de ocho acciones preventivas ejecutadas en Guadalajara, se buscaba responder algunas preguntas tales como ¿Qué retos enfrentó el gobierno para la implementación de la política de prevención de la violencia y la delincuencia? ¿Cuáles fueron sus resultados inmediatos? ¿cuáles fueron sus fortalezas y desafíos?

Jonathan Furszyfer detalló que el gran problema es que no se sabe cómo evaluar los programas, debido a que antes de implementarse no hubo ninguna evaluación de indicadores que permitieran medir un antes, durante y después.

La información procede de la proporcionada por las propias autoridades municipales, la cual fue cruzada con la del gobierno estatal y con lo cual se pudo generar un diagnóstico, tendiente a ofrecer algunas recomendaciones, para paliar en alguna forma los padecimientos de las familias.

Indica el estudio que en nuestro país hay 37 millones 504 mil 392 de jóvenes de 12 a 29 años, de los cuales el 47% se siente inseguro en su ciudad, el 46.4% ha sido víctima de algún delito, el 32.2% ha sido víctima de bullying, además de que el 15.8% ha tenido o tiene un familiar en la cárcel.

También se refiere al 11.9 por ciento que acepta haber golpeado a otra persona; el 8.7% ha humillado a otra persona, 9% ha cobrado dinero a un grupo delictivo, 6.8% ha sido arrestado, 4.2% ha tenido armas, 3.3% ha robado, 3% ha vendido drogas y 2.7% ha estado en una pandilla violenta.

Algunos opinan que el estrés también es considerado causa de la violencia y que se agudizó cuando miles de familias se mudaron a casas, de las cuales deben destinar horas para trasladarse.

El Programa Nacional de Prevención del Delito recibió en los últimos tres años, un presupuesto superior a los nueve mil millones de pesos, pero de esa cantidad Jalisco, solamente recibió 430 millones 394 mil pesos, para los 125 municipios.

Este retraso en la asignación de recursos para la prevención del delito, la incapacidad del jefe policíaco tapatío y la escasez de aspirantes a ocupar plazas en la policía municipal, las acciones preventivas en Guadalajara han sido poco menos que nulas, o aplicadas en pocos meses.

El secretario de Planeación y Finanzas presume logros en las participaciones federales para Jalisco, pero uno de los rubros descuidados en el Presupuesto de Egresos de la Federación en 2017, eliminó el subsidio y conforme al documento entregado por el titular de Hacienda al Congreso, no viene contemplado reponer dinero para esa materia.

La coautora del Estudio María Eugenia Suárez de Garay, recomendó algo imposible si lo llevan a cabo los alcaldes metropolitanos del partidillo: el diseño de una política de prevención local que permita la continuidad de la operación de dichas acciones, con fuentes de financiamiento alternas.

En este sentido, la investigadora se preguntó qué sigue para la política de prevención social de la violencia y el delito y consideró necesario aprender de la experiencia y conocimientos adquiridos por los municipios beneficiarios para que los gobiernos locales formulen estrategias locales de prevención diseñadas específicamente para sus contextos.

De su parte Ester Soto, integrante de Jalisco Cómo Vamos, comentó que su organización y cuatro especialistas desarrollan un proyecto de evaluación a Pronapred que constituirá un diagnóstico local útil del cual se podrá partir en el Área Metropolitana de Guadalajara para elaborar un nuevo programa de prevención.

El proyecto no llegó, sin embargo se informó que si fue realizado con base en cuatro cuestionarios levantados por la Secretaría de Gobernación en 2016 en los seis polígonos de marginación del Área Metropolitana de Guadalajara, sobre temas como embarazo temprano y educación sexual, consumo y abuso de drogas, ambientes escolares y familiares y victimización y percepción de seguridad a niños, adolescentes y adultos.

Danielle Strickland, analista de temas de seguridad y violencia, compartió algunas reflexiones en relación a los hallazgos de esta evaluación a factores de riesgo. Para esta investigadora, el problema de fondo es el sistema fallido, pues 86.8% de las encuestas en hogares reportaron que no hay seguridad en su colonia o 76.7% mencionó que no existen fuentes de trabajo allí.

Entre los hallazgos destacan algunas circunstancias de inseguridad y desconfianza: después de la primaria, la percepción de seguridad en la escuela baja fuertemente, de 75% a 41%. Strickland detecta además cierta normalización de la violencia, pues al menos 49% de los niños en escuela primaria han sido testigos de violencia hacia otros niños o niñas.

Nos leemos mañana.

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Acerca del Autor

Yuliana Tovar