Fracaso total

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Primero los genios del ayuntamiento de Guadalajara, ante lo retardado de la temporada de lluvias, hicieron hasta simulacros de inundaciones, pero tal parece la preparación no les sirvió de nada, porque en las primeras lluvias reales, las dieron.

Hasta con boletín extenso los voceros del ayuntamiento presumieron los resultados de la ampliación el vaso regulador de El Deán y solamente fue necesario que cayera una lluvia decente, para hacerlos quedar mal.

Antes las hordas de la policía municipal, les dieron garrote a los vecinos de las zonas aledañas, que se oponían a que les taponaran los pulmones, con la destrucción de árboles en el parque. Hasta la maquinaria les echaron encima.

Dijeron que valía la pena el maltrato a quienes con la costumbre de decirle a todo ciudadano, a los vapuleados colonos los calificaron de víctimas de madriza ciudadana y con ello quedaría definitivamente resuelto el problema de las inundaciones. La tala siguió para dejar pelón buena parte del parque y se sentaron a esperar las primeras lluvias.

El resultado fue que la avenida Gobernador Curiel alcanzó altos niveles de agua y las inundaciones ciudadanas hicieron varar una gran cantidad de vehículos.

La acusación para Enrique Alfaro y sus huestes es en el sentido de que la construcción del vaso regulador era, moche de por medio, para beneficiar como lo hizo en Tlajomulco, a los desarrolladores de vivienda. Los fraccionamientos promovidos por los amigos de Alfaro no se inundaron, pero sí donde tradicionalmente se inunda.

Tras la lluvia del miércoles por la tarde, fueron detectados 27 puntos de inundación al poniente y sur de la ciudad, conforme a los reportes de las direcciones de Protección Civil, pero no solamente en el área del Deán, sino como es tradicional, en los pasos a desnivel, donde también como es cotidiano, hubo autos varados y el consiguiente congestionamiento vial.

Los taponamientos al tráfico se registraron en Washington en su cruce con Roble, salida a la colonia del Fresno y Cruz del Sur; Héroes Ferrocarrileos, vía de salida hacia Las Juntas y muchas colonias más, donde un camión quedó atorado con 38 pasajeros a bordo.

En el desnivel de Federalismo, confluencia con Washington y Colón, fue necesario suspender el servicio del tren ligero en su línea uno, además de propiciar como es usual, el consabido congestionamiento vial, así como la contaminación auditiva por las mentadas de los automovilistas con sus cláxones.

Se anegaron también los pasos a desnivel de Niños Héroes e Inglaterra, así como el de Mariano Otero y Lázaro Cárdenas, debido a lo cual vendría luego la declaración política. Se planeará la construcción de un colector para evitar dichas inundaciones.

El colector prometido no por Alfaro, sino por el gober Aris, evitará que vuelva a suceder lo ocurrido este miércoles en los Arcos de Mc Donalds, oficialmente nombrados del Milenio.

Dice el gober que para lograr la construcción de dicho colector, serán invertidos nada menos que 38.3 millones de pesos para que el Siapa arranque en octubre, una obra para dar solución a las inundaciones en ese punto.

El misterio consiste en la capacidad de los ingenieros civiles, porque ya fueron invertidos cerca de 800 millones de pesos desde el año pasado en ocho puntos diferentes, pero que no terminan con el problema de fondo. Según los especialistas, resulta necesaria una inversión de al menos nueve mil millones de pesos, inversión mediante la cual sí podría llegarse a una solución de fondo.

Si debió interrumpirse el servicio del tren ligero, no podía quedarse atrás el sistema del choribús que corre por Higuerillas y la Calzada Independencia. Se interrumpió en Gobernador Curiel y Lázaro Cárdenas, precisamente en la de El Deán, donde según Enrique Alfaro, el problema había sido solucionado per sécula seculorum. Amén, digo.

Pero como siempre, los funcionarios responsables del carareado vaso regulador, minimizan los perjuicios para las víctimas ciudadanas. Alejandro Gutiérrez Moreno, director técnico del Siapa, aseguró que el vaso regulador no se desbordó y las inundaciones no fueron tales, sino encharcamientos, por el flujo natural en los alrededores. Es que llovió un chingo, dijo en su dictamen técnico, coincidente con un trabajador de la construcción.

Los reencarpetamientos del ayuntamiento de Guadalajara, propiciaron que el nivel de las calles quedara más alta que algunas banquetas y eso propició afectaciones en las colonias San Carlos, Ferrocarril en Faro y Las Rosas, además de la calle 1 y 22.

En el cruce de Calzada Independencia y Niños Héroes, donde también recientemente el ayuntamiento hizo trabajos de reencarpetado, situación similar en Calzada Independencia y 18 de Marzo, para sumar 14 puntos impactados con inundaciones.

El mayor problema no es el tener presidentes municipales caprichudos como Enrique Alfaro, sino su fijación por escalar en los puestos de elección popular como es este caso. Lo peor es que no quiere ser presidente municipal de Guadalajara con reelección, sino que quiere ser gobernador, aunque demuestra cada día su incapacidad para ser alcalde.

Para su egoteca, ahora organiza un evento mediante el cual, con el apoyo de las dependencias municipales, quiere que la ciudadanía le diga que se quede, programada para el 27 de agosto, con el nombre de ratificación de mandato.

Es tanta la egolatría del alcalde y tan seguro está que le dirán sí en la “ratificación” de mandato, solamente para regresar a rendir su segundo informe de resultados y unos días más tarde solicitar licencia para dejar el cargo, lo cual demuestra que para nada sirve dicho proceso.

Todos los promovidos para participar en esa simulación democrática, llevan la consigna de cruzar el emblema del sí. Hasta se atrevió Alfaro a retar al gobernador para que organice también un proceso de consulta de ratificación de mandato, para lo cual la respuesta fue obvia.

Yo le tengo un reto a Enrique Alfaro, dado que ya le dieron consigna a todos sus promovidos para que voten por el sí, que cambie el nombre del evento y en lugar de llamarlo ratificación de mandato, que lo bauticen como revocación de mandato. A ver qué cara pone cuando sus huestes ciudadanas voten por el sí.

De cualquier manera está vigente la máxima: a los santos los santifican y los ratas los ratifican.

Nos leemos mañana.

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Acerca del Autor

Yuliana Tovar