El Estado

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Por Humberto Famanía Ortega

He escogido para esta ocasión el tema del Estado, figura importante en nuestro mundo, deseosos todos de saber cual es su función, es nada mas y nada menos que la Nación organizada así de fácil y sencillo. Es está la que se organiza para encontrar los satisfactores del hombre, y estos a la vez se traduzcan en su felicidad, constituida  para que las cualidades del ciudadano puedan encontrar su campo apropiado de acción en alguna actividad definida. La armonía y la paz es sinónimo de un buen gobierno, ya es tiempo de hacer conciencia que solamente con una sana relación con el pueblo, se tendrán mejores resultados en la producción, distribución y bienestar social y con una justicia equilibrada.

Es por eso que quiero dejar bien claro que el Estado no es el gobierno, desechando esa vieja idea; es un error fundamental. El gobierno es solamente el Poder Ejecutivo, Legislativo y el Judicial de la Nación con sus tres niveles de gobierno. Urge pues tener representantes dignos que amen rotundamente a su tierra y que ejerzan con equidad su responsabilidad, proporcionando actividades a todos sus componentes de acuerdo a sus capacidades, por las cuales la educación debe de prolongarse a fin de contar con personas capaces en la conducción del Estado. Nuestras instituciones públicas se han debilitado y exhiben una relativa ineficacia; tenemos mucha confianza en el gobierno federal que acaba de iniciar con la dirección del  Presidente de la República, Lic. Enrique Peña Nieto, porque ha sido muy práctico con las 13 primeras acciones que vienen a fortalecer la estructura gubernamental.

La buena marcha de un buen gobierno, depende la relación del poder ejecutivo, legislativo y judicial y de su arquitectura institucional, desde luego de las fuerzas políticas que pueblan las instituciones. Con anterioridad se daba el sistema presidencial autoritario ahora en día este régimen del presidencialismo ha estado desapareciendo, el advenimiento de la democracia electoral trajo aparejada la pluralidad y ahora lo vemos en las jornadas parlamentarias, lo único que faltaría es el elevar la ética del poder servir sin distingos, buscando siempre la prosperidad de nuestra Patria. Situación que todavía no entienden muchos de los funcionarios públicos, parece que cuando llegan al poder se vuelven más soberbios y dueños de la verdad.

Gobernar a hombres y mujeres rectamente con justicia y equidad es el reto. Uno de los deberes más delicados en la sociedad mexicana, será el de vigilar siempre que  nuestros representantes populares estén capacitados para desempeñar sus cargos eficientemente, porque no se vale que después de recibir sueldos y salarios elevados, además de buenas prestaciones no cumplan con su desempeño, obedeciendo algunas veces líneas políticas contrarias al desarrollo de México. Por eso les recuerdo que es importante se llenen de fortaleza, alimento primordial ya que es una virtud humana que consiste en hacer el bien en medio de las dificultades, superar obstáculos, contratiempos y adversidades, con tal de cumplir el deber y hacer lo que uno debe hacer.

Luchemos juntos contra la pobreza, ignorancia, inequidad y los privilegios de unos cuantos. Ya es tiempo de alzar la voz con argumentos validos en donde podamos exigir a nuestros legisladores responsabilidad  patriótica para lograr que se construyan nuevas políticas en relación con los grandes problemas nacionales, y compromisos por parte de quiénes están a cargo de la conducción política del País.

Debemos construir nuevas reglas de asociación, comportamiento y construcción entre lo público y entre la ciudadanía, entre el poder público, entre la administración pública y los ciudadanos. Debemos de insistir a todas las corrientes políticas, que la pluralidad sin acuerdos es impotente. Su riqueza democrática reside, precisamente en generar ejes de cohesión nacional, respuestas comunes para todo el País. Por eso, México no pueda seguir permitiéndose el lujo de orientar su competencia por la ruta de la trivialidad y el personalismo.

Un nuevo paradigma de la gestión pública, lo digo para quienes gobiernan; es el énfasis en la capacidad de dirección estratégica de los gobiernos. Ya que estos son fundamentalmente directivos, deben  tener una visión desarrollada de cuáles son los problemas de su sociedad y cuáles las capacidades sociales de respuesta a sus problemas, riesgos, amenazas y oportunidades colectivas. Por eso la función central de los gobiernos es generar e incrementar la capacidad de respuesta de la sociedad que representan y a la que deben o, dicho de otro modo, su función es crear o agregar valor público a los activos de sus comunidades. Estimados lectores con esto pretendo hagamos una evaluación de nuestros tres niveles de gobierno, haber si en verdad están funcionando.

-.TIMONEAR MÁS QUE REMAR, REQUERIMOS DE NUESTROS GOBERNANTES.-

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Acerca del Autor

Pedro Castillo

Periodista que cuenta con una amplia trayectoria en los medios de comunicación de la zona Occidente de México, desde 1988 ha colaborado en radio y prensa en distintas empresas de comunicación y grupos informativos.